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Aquí y Ahora

 Aquí y ahora quiero escribir algo sublime, pero tengo la sensación de ser un mentiroso, no quiero provocar con artificio algo que no siento. Prefiero quedarme callado o quedarme quieto, no pronunciar ni escribir ninguna palabra. Pero la voz interior me sigue llamando mentiroso, mi silencio es un artificio inventado para provocar un sentimiento que no siento. Escriba o hable. Calle o silencie. Estaré mintiendo.
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Grabadas en piedra. Escritas en digital

Es curioso. Antiguamente los egipcios, los griegos, los romanos escribían sus pensamientos en piedra para ser conservados a lo largo del tiempo. Hoy día podemos saber de ellos gracias a ese esfuerzo que suponía tallar cada letra en la piedra. Hoy escribimos miles de textos desde nuestros ordenadores con muchísima facilidad pero ninguno de ellos soportará el paso del tiempo.

Espera. Escucha. Bebe. Vive. Respira. Espera

Viejo desnudo al sol. Mariano Fortuny, 1871 Espera. Algo dentro se va formando. Vive. Una estructura interior se va ensamblando. Pilares y vigas se van colocando en tu interior. Ajustados por tornillos de cerveza. No tengas prisa en subir al último piso para ver las vistas. Disfruta cada escalón. Es posible que al llegar arriba te lleves una desilusión. Cada paso de la habitación tiene un crujido. Tiene un matiz. Por la ventana entra un nuevo color. Una nueva idea. Una nueva emoción. Espera. No derrames aún el recuerdo. Lee. Dibuja. Sueña. Vuelve a leer. Colorea tus sueños. Aprieta las experiencias. Agítalas. Exprime el zumo. Bébelo, échale una gota de alcohol. Desinfecta. Vuelve a leer. No tengas prisa en llegar a la concepción. Lo bonito es perderte en la definición. Dale un sorbo a la cerveza. No seas pretencioso escribiendo. ("Yo no sé quien soy, ni lo pretendiera" Kiko Veneno) Sé honesto. Para decir algo, di cómo estás. Sin  pompa. Sin floritura, tal cual.  Qué important...

Coronavirus con fresas. Ser o parecer

Hoy, once de abril de dos mil viente, en mi vigésimo noveno día de confinamiento con motivo del corona virus, he salido a comprar a la frutería. No era consciente de mi ignorancia, cuando a la hora de pedir un kilo de fresas me ofrecen de dos calidades. Unas más bonitas y bien colocadas en una cajita de madera y otras más "feas" y desordenadas en la típica caja de plástico de las fruterías. ¿De cuales le pongo? Miro unas, miro otras... la verdad que me daba igual. Bueno, "dame de las bonitas". La diferencia de precio no era muy grande y entraban por los ojos. Tan grandes y rojas. Al llegar a casa y enseñar la compra  a mi compañera - asidua compradora de esta frutería - me comenta. "Estas fresas están malas". Me enfado conmigo mismo por haber caído, otra vez, en algo tan evidente cómo, "te lo pinto bonito, te lo pongo más caro y pica el anzuelo cómo un pececito". Ser o parecer